Prólogo

Dice Nacho Iraola —y Casciari— lee en voz alta:

Hay un mundo increíble en cada uno de los cuentos de «La paz de la ignorancia», nuevo (y también fantástico) libro de cuentos de Nacho Merlo. Pero esa «ignorancia» del título no tiene nada que ver con el escritor.

Nacho es dueño de un estilo único: sutil, observador y culto —pero sin soberbia—. Y también cansino, como esos número diez que la rompen, pero no corren ni marcan. Va avanzando, muy lentamente, te envuelve de a poco y, cuando no se lo espera, te arranca una lágrima y una sonrisa al mismo tiempo. La nostalgia, la amistad, el amor, el dolor, los recuerdos y la familia son las estaciones por donde pasan cada uno de los cuentos (¿autobiográficos?) de Nacho Merlo. No habría nada nuevo en esto porque ya se usó. La diferencia está en su estilo, un estilo delicioso, mezcla de Alejandro Dolina con Larry David, un beautiful loser que gana, pero que básicamente lo hace porque descubrió muy rápido la ventaja de reírse mucho de sí mismo. Quizá sea esa la clave para vivir la vida o la receta para sumergirse a leer cada una de estas historias. Conocer a Nacho Merlo es saber que, detrás de un tipo que escribe así, con ese estilo, no solo es conocer a un gran escritor sino también descubrir a un buen tipo, que con mucho humor, escribe muy en serio.

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